viernes, 11 de octubre de 2019

Cartita tonta

F.,

He tenido la oportunidad de conocerte, quererte, y ahora, en estas últimas líneas que te voy a regalar, dejarte. Ha nacido de mi, y para mi propia salud mental, una reflexión que me parece precisa compartir contigo, después de todo, te he entregado un pedazo de mi vida del que hoy ya no sabré más. Mi intención con esto es exclusivamente pedagógica, esperando que encuentres la sabiduría que se requiere para entenderlo. 
La cosa va, mas o menos, así: 

“El ser humano se reviste de una complejidad emocional que lo caracteriza, dentro de esta complejidad de emociones y sentimientos están el amor y el odio. Yo no creo que se deba odiar a alguien para dejarlo, aún sabiendo que el otro no te hace bien, puedes quererlo o amarlo, y aún así, alejarlo de tu vida, porque somos capaces de sentir todas estas complejas emociones. Decir que odiamos a alguien para poder dejarlo es creer que podemos hacer algo psicológicamente imposible, es llevarnos un peso (el del odio) del cual no somos ni debemos ser responsables. El amor no miente, no engaña ni traiciona. Quién te acompaña afectivamente es un ser ajeno a ti, y es quien ha tomado la decisión de dañarte o mentirte, no debemos dejar que los sentimientos del odio nos invadan, ya que el odio y el amor son dos polos opuestos en lo cuales saltamos, igual que una pelota de tenis, de un lado a otro. Hoy te amo, después te odio, luego, vuelvo a amarte, historia de nunca acabar… Quedarse en medio de todo esto, buscando el brío para querer a quien se deja, es un valor que pocos comprenderán”

Yo te quiero, y te he querido desde hace mucho, y creo que voy a quererte durante mucho tiempo más. Dentro de unos meses, pasarás por mi lado como si fueras cualquiera, un amigo, un conocido, un: “hola, qué tal, adiós”. Creo que así es más justo para ambos, y deseo, desde lo más profundo de mi corazón, que la vida te entregue los frutos de todo aquello que cosechaste.

Con amor, R.

No entiendo al ser humano

Creo que se ocurren las peores cosas para decirte, pero nada de lo que diga o haga va a cambiar algo, nada me quitaría la pena... siempre te dije la verdad, y la verdad es que te quiero y te extraño. 
También voy a ser sincera conmigo, no vamos a volver.

Deseo con todo mi corazón que te vaya bien en todo, y confío en que así será.